Adolescencias y familias

Acompañar el desafío de crecer

La adolescencia es una etapa de cambios constantes, emociones intensas, duelos y bienvenidas. También es una segunda gran ventana de oportunidad para el desarrollo humano.

Soy Psicóloga clínica, Psicoterapeuta y Psicotraumatóloga. Me diplomé en Apego, Parentalidad y Desarrollo de la Adolescencia y me certifiqué en el Taller de Crianza Positiva modelo ODISEA, ambos en la Fundación América por la Infancia (FAI), de Chile. Trabajé cinco años como Educadora Bilingüe con infancias e investigué sobre participación adolescente en el PAIE-CSIC (Udelar). Soy mamá de Faustino y tía de Camila.

Grupo terapéutico

Psicoterapia de Grupo para Adolescencias

  • Grupos por edad: de 12 a 14 años y de 15 a 17 años.
  • En Crisálida, Malvín (Montevideo), con frecuencia quincenal.
  • Incluye un fin de semana intensivo al año en nuestra Filial de Piriápolis.
  • La entrevista de admisión es obligatoria.

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La propuesta

  • Un espacio seguro y respetuoso donde desbloquear los obstáculos que impiden reconocer nuestra propia belleza ignorada.
  • Un lugar donde desarrollar recursos y fortalecernos para afrontar juntos los grandes cambios y desafíos de la adolescencia.
  • Una invitación a mirarnos profundamente mediante propuestas dinámicas que nos ayuden a comprender, integrar mente y corazón, trascender las dificultades, cultivar la paz, alegría y liberarnos del sufrimiento.
  • Una experiencia donde aprender a reconocer y validar mis emociones y las de los otros, encontrando maneras de atravesarlas más livianas, profundas, amorosas, activando mis capacidades de mentalizar y promover mi propia autorregulación.
  • Una propuesta donde ampliar nuestra conciencia y sanar nuestras heridas con experimentos Gestálticos, dramatización de escenas, arteterapia, Mindfulness y recursos de las Neuroterapias como EMDR y Terapias de Avanzada.
  • Una invitación a encontrarnos y alimentar una mirada compasiva con nosotros mismos y con los demás.
  • Un viaje acompañados para descubrir quiénes somos.

Por qué sana el grupo

Es una modalidad de intervención psicológica muy valiosa, ya que se apoya en el escenario grupal donde suceden las interacciones interpersonales, claves para nuestro desarrollo psíquico.

El lugar que ocupamos en nuestro sistema familiar y sus características, la manera en la que nos vinculamos con nuestros pares y figuras de autoridad, nuestros rasgos de carácter, los conflictos no resueltos, se presentifican en el escenario grupal y tenemos la maravillosa oportunidad de reconocer lo que emerge y sanarlo en relación.

Los once factores terapéuticos del grupo, según Irvin Yalom

Irvin Yalom, un referente internacional de la Psicoterapia de Grupo, establece que son once los factores terapéuticos. El proceso de sanación no es aleatorio, sino que al sostener determinado encuadre y metodología de trabajo, somos capaces de poner a jugar a esos factores curativos a nuestro favor:

  • recuperar la esperanza al ser testigos de la mejoría de otros,
  • descubrir que los problemas que creíamos solo eran nuestros, son universales,
  • comprender cómo funciona nuestra mente,
  • actuar de modo altruista, el ser útiles para otros refuerza nuestra autoestima,
  • recibir una devolución respetuosa y sincera de cómo nos comportamos y la posibilidad de aprender nuevas habilidades para relacionarnos,
  • reconocer la diversidad de formas de estar en el mundo que nos ofrece alternativas nuevas,
  • hacer catarsis al manifestar emociones fuertes y profundas y seguir siendo aceptado,
  • habitar otros roles en el grupo, distintos a los que ocupamos de manera rígida en nuestra familia de origen: el salvador, el dependiente, el apaciguador, el desafiante, el retraído, el competitivo, el denunciante, el distractor, entre otros,
  • contemplar la profundidad de nuestra experiencia humana: la muerte, el aislamiento, la libertad y la falta de sentido; comprendiendo la importancia de tomar responsabilidad sobre nuestra propia vida,
  • sentir unión, aceptación y apoyo a la vez que ofrecerlo, tiene un poderoso potencial terapéutico,
  • vincular nuestras heridas más profundas a nuestros modos de relacionarnos con los otros en el escenario grupal, nos ofrece la oportunidad de sanarlas en relación.

Yalom, I. D. y Leszcz, M. (2005). The Theory and Practice of Group Psychotherapy (5.ª ed.). Nueva York: Basic Books.

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Modelo ODISEA

Taller de Crianza Positiva

Un taller para madres, padres y cuidadores que quieren entender mejor a sus hijos, poner límites sin gritos y criar sin repetir lo que a ellos les dolió.

ODISEA significa Oportunidades para el Desarrollo de Interacciones Sensibles, Eficaces y Afectivas. Es un modelo de la Fundación América por la Infancia (FAI), de Chile, y estoy certificada para facilitar este taller. Su primera versión nació en colaboración con un equipo de Uruguay, en los centros CAIF.

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Sensibilidad

La capacidad de leer las señales de tus hijos y ofrecerles una respuesta sensible, adecuada a su etapa: comprender lo que sienten o quieren, en lugar de reaccionar solo a lo que hacen.

Eficacia

Respuestas más eficaces en la regulación del estrés, que acogen las emociones y acompañan el aprendizaje. Límites claros, sin gritos, castigos ni amenazas.

Afecto

Calidez, presencia y tiempo compartido en lo cotidiano: la base del buen trato.

Cómo es

  • Ocho encuentros en grupo, presenciales u online. Hay una versión para cada etapa: primera infancia (0 a 3 años), niñez (4 a 11) y adolescencia (12 a 18).
  • Qué trabajamos, encuentro a encuentro:
    1. Las bases de la crianza positiva.
    2. Observar y mentalizar: comprender lo que sienten y piensan tus hijos.
    3. La regulación y el buen trato.
    4. Cuidar y proteger.
    5. Las rutinas y la seguridad; en la adolescencia, el acompañamiento hacia la autonomía.
    6. El juego libre, en la primera infancia; los límites y las normas, en la niñez y la adolescencia.
    7. Cuidarte para cuidar.
    8. Cómo hemos crecido: tu propia historia.
  • Cómo trabajamos: en cada encuentro hay teoría, intercambio con el grupo y un momento íntimo para mirar tu propia historia. Entre un encuentro y otro, un pequeño compromiso para poner en práctica en casa.
  • Un espacio confidencial y respetuoso, sin juicios, para madres, padres, abuelas, abuelos y cualquier persona que cría.

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Anótate en la lista de espera y te aviso cuando abra un nuevo grupo, con las fechas. Cuéntame qué versión te interesa (primera infancia, niñez o adolescencia) y si lo prefieres presencial u online.

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Referencias

  1. Ainsworth, M. D. S., Blehar, M. C., Waters, E. y Wall, S. (1978). Patterns of Attachment: A Psychological Study of the Strange Situation. Hillsdale (NJ): Lawrence Erlbaum.
  2. Gómez, E. y Contreras, L. (2019). Manual Escala de Parentalidad Positiva (E2P v.2). Santiago de Chile: Fundación América por la Infancia.
  3. Kolb, D. A. (2014). Experiential Learning: Experience as the Source of Learning and Development (2.ª ed.). Upper Saddle River (NJ): Pearson.
  4. Rodrigo, M. J., Máiquez, M. L. y Martín, J. C. (2010). Parentalidad positiva y políticas locales de apoyo a las familias. Madrid: Federación Española de Municipios y Provincias.

Psicoterapia para adolescentes

Un espacio seguro donde poder decir lo que se siente sin temor a ser juzgado. Trabajamos la regulación emocional, la autoestima, los vínculos, la identidad y las experiencias difíciles, integrando Gestalt, EMDR, Mindfulness y Compasión adaptados a esta etapa.

Con una mirada clínica que no minimiza el sufrimiento ni sobrediagnostica lo que es parte del desarrollo.

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Lo que sabemos hoy

El cerebro adolescente no está “roto”: se está reorganizando

Durante mucho tiempo se creyó que todo se jugaba en la infancia. La neurociencia mostró que el cerebro, en especial la corteza prefrontal, sigue desarrollándose durante la adolescencia.

La adolescencia surge entonces como una maravillosa oportunidad para desarrollar un “cerebro mejor”: una segunda época dorada del aprendizaje. También una gran responsabilidad para madres, padres, otros familiares adultos y profesionales de la salud y la educación, de favorecer su potencial.

¿Qué significa esto?

Desde finales de los años 60, primero con estudios de cerebros post mortem y luego con resonancia magnética, sabemos que el cerebro adolescente atraviesa una gran reorganización. Se pierden algunas redes neuronales producidas durante la infancia para comenzar el desarrollo de otras, que sostienen los comportamientos característicos de esta etapa. A este proceso se lo llama poda sináptica: las conexiones que se usan se fortalecen y las que no se usan se eliminan. Al mismo tiempo avanza la mielinización: la mielina, una capa que recubre las fibras nerviosas, hace más rápida la comunicación entre distintas áreas del cerebro. La corteza prefrontal es la última en completar este proceso, que continúa hasta entrada la veintena.

Por eso el ambiente importa tanto: no solo contribuye a la plasticidad neuronal, sino que también favorece el surgimiento de marcas epigenéticas que regulan cómo funcionan los genes. Lo que un adolescente vive, practica y siente en esta etapa va dando forma a su cerebro.

En esta etapa las respuestas emocionales son más intensas y rápidas, la búsqueda de placer y novedad es mayor y la corteza prefrontal, que se ocupa de planificar, reflexionar y regular las emociones, pierde temporalmente eficiencia mientras reorganiza sus conexiones.

Comprender esto cambia la mirada: las dificultades de los adolescentes se explican mucho más por los entornos en los que crecen que por las hormonas. Y abre una pregunta que nos interpela como adultos: ¿qué ambientes les ofrecemos para florecer?

Trabajo desde el enfoque del desarrollo positivo adolescente (Positive Youth Development): no solo prevenir riesgos, sino promover los recursos y potencialidades de cada joven.

Referencias: Giedd, J. N. et al. (1999). Brain development during childhood and adolescence: a longitudinal MRI study. Nature Neuroscience, 2(10), 861–863. · Blakemore, S.-J. (2018). Inventing Ourselves: The Secret Life of the Teenage Brain. Londres: Doubleday.

Para madres y padres

Tres competencias para cultivar

Criar a un adolescente nos devuelve a nuestra propia adolescencia, con lo bello y lo difícil. Te acompaño a revisar tus patrones de respuesta, poner límites firmes y amables, y construir una relación de confianza y cooperación.

Desde el apego, la crianza respetuosa y la educación emocional basada en neurociencias.

Ser base segura

Los adolescentes necesitan salir a explorar el mundo y volver a comprobar la consistencia del nido. Necesitan saber que, pase lo que pase, vas a estar ahí.

Límites firmes y amables

Los límites no son castigo, autoritarismo ni obediencia ciega. Puestos con conciencia y respeto son cuidado, contención y guía. Y no deberían depender de nuestro cansancio.

Regulación emocional

Los adolescentes todavía necesitan de un adulto que los ayude a regularse: a eso le llamamos corregulación o heterorregulación. Para poder ofrecerla, primero necesitamos aprender a atravesar nuestras propias tormentas emocionales.

Nuestra propia historia

La maternidad y la paternidad se aprenden siendo hijos

Cuanta menos conciencia tenemos de nuestras heridas como hijos, más probable es que, sin darnos cuenta, repitamos aquello que nos lastimó.

Manos que ordenan fotos antiguas en blanco y negro sobre un álbum abierto, con los textos «Aprendemos a ser madres y padres siendo hijos» y «Tu historia de vida importa»

De nada sirve autocastigarnos, solo el amor nos sana. Nuestros hijos nos necesitan, nosotros nos necesitamos. Comienza desde donde estás.

Lore Odacio Tiozzo Lore Odacio Tiozzo
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